Triste y lejos de mi lugar de origen

Por : Cristina Amézaga 

Psicoterapeuta y Coach en duelo migratorio

En este artículo quiero contarte acerca de la tristeza ya que es un sentimiento común que experimentamos las personas que migramos a otro país, esta se presenta independiente del tiempo que llevemos lejos, tiene diferentes aristas que al no tratarlas o abordarlas adecuadamente,  pueden llegar a repercutir negativamente tanto en la elaboración del duelo migratorio como en la adaptación a un contexto socio cultural diferente. 

Cuando se vive lejos de lugar de origen, la tristeza se manifiesta de distintas maneras, como por ejemplo sentirse solo, experimentar dependencia emocional o económica excesiva, sobre todo hacía la pareja, cuestión que, generalmente, se refleja en  poca o nula autosuficiencia, lo cual hace se potencie más la tristeza por estar “lejos”. La sensación de incertidumbre, falta de motivación, no saber hacía donde dirigir la energía y la fuerza para salir adelante, también son aspectos que influyen en la tristeza y añoranza por el hogar que se «dejó atrás».

La tristeza en demasía, puede ser la respuesta o síntoma de un proceso de duelo no resuelto en su totalidad, dando paso a una sensación de  «estar entre, dos amores, dos lealtades, dos patrias, dos familias»; un corazón dividido que nos detiene y se hace más difícil el «echar raíces».  

Es posible que este conflicto sea consecuencia de creencias transmitidas por el entorno social en el que crecimos, pues la pertenencia, el lazo que nos une a la familia de origen, sobre todo en los latinos es muy fuerte, por lo tanto, es necesario sensibilizarnos a la idea de que no es un adiós al «hogar» ( en un sentido amplio de la palabra), que no tiene por qué ser así (o desprendimiento, u olvido, rechazo, rompimiento, etc.) pues se trata de sumar no de restar, por lo que a pesar de estar lejos del lugar de origen vale la pena vivir en el país o ciudad de acogida, pues seguramente este nos ofrece mejor calidad de vida, oportunidades laborales, culturales y sociales que van a enriquecernos.

Aunado a los sentimientos de tristeza surge la ambivalencia que a mi parecer actúa como un “factor protector” que nos ayuda a mitigar el dolor causado por la distancia de nuestra familia y de todo lo que conlleva estar fuera del país. En el proceso de adaptación pueden surgir racionalizaciones tales como que en el lugar de origen, la situación es compleja, que no vale la pena vivir en un país “inseguro”, con falta de empleo, etc.  O bien, se idealiza pensando que “todo” funciona mejor, que es más bello o se tiende a hacer comparaciones como por ejemplo pensar que las personas son más “amables”, tener cerca a la familia, amigos de la infancia etc., sería lo ideal y nos aportaría mayor felicidad y satisfacción. 

Otro aspecto que influye en la tristeza es la esperanza de volver algún día, se considera que tal vez “todo” quedó igual tal cual lo dejamos al partir a otro lugar y no es así, la realidad es que la vida continúo y evolucionó sin nosotros por lo tanto debemos tener presente que el cambio es inherente a la vida, a la condición humana, saber esto y aceptarlo nos ayuda a sanar y autorregular estos sentimientos.

Es importante tener presente la idea, que por un lado se gana y por otro se pierde cuando migramos. Se gana en las vivencias de nuevas experiencias, conocer otra cultura, idiosincrasia, probarte a ti misma tu capacidad de adaptación en otra cultura, desarrollarte y tomar nuevas oportunidades laborales; tener la facilidad de viajar a otros lugares y acceder a la diversidad cultural. Y por el otro se pierde, en el sentido de que se deja de tener la convivencia “cara a cara” con las personas del país de origen, las costumbres y cercanía de la familia. Todas estas ganancias y pérdidas al estar lejos del país de origen son parte del proceso de transformación y crecimiento personal. 

Asimismo superar y elaborar adecuadamente el duelo migratorio suponen enriquecerse, fortalecerse, salir de la zona de comodidad para adquirir nuevos conocimientos, destrezas y habilidades que nos hacen crecer y ser mejor persona, al tener la posibilidad de ser más inclusivos con las diferencias que nos plantea una nueva cultura, más comprensivos de la naturaleza humana, pues, superar los sentimientos de tristeza, y elaborar adecuadamente el duelo, también supone equilibrar, valorar e integrar lo que se trae del país de origen como las costumbres, creencias, aprendizajes de la familia de origen, del contexto sociocultural así como experimentar los pros y contras de la nueva cultura haciendo que todo esto nos aporte una postura flexible y abierta ante la vida además de ver las crisis como oportunidades.  

En conclusión, la tristeza que se experimenta al estar lejos, puede generar muchas veces inseguridad en los diferentes ámbitos de la vida, repercutir en la manera en la que te integra a nivel social, inserción laboral, vivir y fluir en armonía contigo misma, con los demás, con lo dejaste atrás, puede llegar a incapacitacitarte, no permitir que vivas el estilo de vida que quieres para ti e impedir que te focalices y hagas acciones específicas, poderosas, hacía la meta que quieres lograr donde te encuentras viviendo actualmente.

Muy importante considerar, que es válido no negar el dolor producido por la tristeza de estar lejos, es bueno reconocerla, acogerla, conectarte con esa emoción, vivirla y permitirte estar así. Lo que no está bien es perpetuarla o quedarse instalada en ella.

Te invito a que estés atenta a los sentimientos de tristeza que no te dejan crecer, avanzar, que te paralizan, bajan el ánimo y te desmotivan a continuar. Aquellos que decantan en sentimientos de soledad, dependencia hacia la pareja, falta de motivación y de claridad hacía donde y de qué manera quieres dirigir tu vida, tus talentos y habilidades en tu nuevo hogar (país).

Mi mensaje tiene el propósito de que conozcas los sentimientos y emociones naturales en el proceso de migración para que puedas concientizarte de que es posible transformarlos en un  resorte que te impulse al cambio y puedas así dar un cambio positivo a tu vida. No estás sola, yo puedo ayudarte.

Ph.D. Cristina Amézaga

Psicoterapeuta y Coach en duelo migratorio

www.cristinaamezaga.com

IG: @cristy_coach

FB: Ps. Cristina Amézaga

«Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza» ― Carl Gustav Jung

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