Mujer_nuevo_Yo

Encontrándome con el verdadero yo

“Nunca imaginé que pasaría por tantos sube y baja, que tendría el valor para luchar, para alcanzar, para levantarme y reconstruir”
Claudia Torrija
México

Un reencuentro no planeado en 2008, me abrió los ojos, tenía que huir de México, liberarme por fin de muchas malas costumbres en el plano sentimental, familiar y laboral. Era ahora o nunca, me quedó bien claro y tomé la oportunidad que se presentaba. En 2009, fui aceptada en la Universidad de París 12, para realizar una maestría en administración pública. Siendo sincera creo que me aceptaron porque jamás habían tenido un extranjero interesado en este máster. Una entrevista presencial en inglés fue una suerte inesperada. Así fue como con un nivel básico de francés y quince mil euros en mi cuenta de banco tomé mis maletas y entregué las llaves de mi piso vacío al casero en México. Fue muy duro, sin entender la mitad de lo que se decía en clase, leyendo las notas de mis compañeros con una escritura incomprensible para un mexicano promedio. Un par de semanas más tarde una de mis compañeras me dijo que buscaban a alguien con buen inglés para la vacante en Vicerrectoría de intercambios internacionales. Fue ahí, donde conocí a la directora del máster en comercio internacional, esta mujer sin darse cuenta cambió mi vida y fue con un simple “Mañana vengo por ti para inscribirte en mi máster, será más interesante para ti” que comencé a andar por un nuevo camino sin saberlo. 

Terminé la maestría con excelentes notas a pesar de mi bajo nivel de francés, encontré un trabajo en una compañía de asistencia internacional y me casé. Profesionalmente ascendí rápidamente, de un empleo temporal, a un puesto de tiempo completo, a jefa de equipo; a pesar de que me gustaba lo que hacía, decidí cambiar, comencé a aplicar y encontré un puesto en desarrollo de negocios internacionales. Parecía hasta ese momento que todo lo que quería se realizaba, era magia, la fuerza de la atracción o como decía mi madre: la increíble buena suerte con la que nací.

Comencé desarrollando el mercado hispanohablante en una empresa pequeña de informática. Con objetivos siempre cumplidos a más del 100%, por lo que se me propuso encargarme del equipo comercial. Gestionaba un equipo de 10 personas, muchos de ellos mayores que yo. Un crecimiento profesional inesperado en un puesto que me permitía viajar por todo el mundo, volver a México por lo menos una vez al año y en donde conocí y aprendí de grandes profesionales. Para mi marido el panorama no fue el mismo, parecía que cada vez que yo ganaba, él perdía; así fue como nos fuimos alejando poco a poco. Con el corazón roto y lleno de decepción le pedí el divorcio en 2016. Es extraño aceptar que nunca tuve miedo de perderlo todo, me daba más miedo su mediocridad. Vendimos el apartamento y cada quien tomó su camino. 

Mi madre mortificada lloraba cuando le anuncié la separación, un “regresa y vemos cómo nos acomodamos” fue lo único que pudo salir de su boca. Entonces, me di cuenta de que no tenía ningún motivo de tener miedo; era una adulta de 35 años, trilingüe, con estudios superiores, 10 años de experiencia profesional siempre con excelentes resultados, doble nacionalidad y sin hijos. “Acomodarme”, se convirtió en una palabra sin sentido, pues estaba muy claro que yo aquí ya tenía mi lugar. Fue así que extendí mis alas, seguí volando, más alto, más rápido, pero sobre todo más lejos de lo que jamás hubiese pensado llegar; sabía que aquí estaría mi nido esperando para que pudiese descansar. 

Nunca imaginé que pasaría por tantos sube y baja, que tendría el valor para luchar, para alcanzar, para levantarme y reconstruir. Conocí a Sylvain 3 meses después de mi separación, tal vez él es como yo, tal vez él también me decretó, y entonces nos encontramos y supimos que queríamos continuar nuestra vida juntos. Un año más tarde nació Charlie, y un año después me propuso matrimonio; hace unos meses celebramos nuestro primer aniversario de bodas firmando el contrato de compra de nuestra casa, esa con la que siempre había soñado con un jardín enorme y una piscina para nadar en verano. Cumpliré dos años como responsable de canales de distribución para la empresa más importante a nivel internacional de sistemas especializados en transacciones financieras.

Justo este mes hace 11 años que le dije adiós a mi México, a mi familia, a mis amigos para poder ser alguien mejor. Para ser sincera, estoy orgullosa de la mujer en la que me convertí y estoy segura de que ellos también lo están. 

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