¿Cuándo acudir a un psicólogo?

Salud mental, desarrollo personal, autoayuda, motivación, autoestima y coaching. Desde hace un par de años estos conceptos se han vuelto tendencia, las redes sociales en primera línea, seguida por las librerías y hasta en los stand up. Toda una industria que apenas en lo que va del año 2022, ha recaudado cerca de 13,2 millones en Estados Unidos.

Pero entonces ¿Por qué ir con el psicólogo continúa siendo un tabú en 2022?. Quizás simplemente sea porque naturalmente tememos a lo desconocido.

Primeramente, puede haber confusión cuando escuchamos la palabra mente, que en latin significa: alma. Esta noción evolucionó después a entenderlo como espíritu, un término reservado para la religión. Poco a poco, la mente o el espíritu se convirtieron en una fuerza interior que había que dominar, hasta llegar al punto en que la neurociencia ha logrado demostrar la relación de la mente con nuestro cuerpo.

En teoría de acuerdo con la American Psychological Association, la “salud mental es la forma en que nuestros pensamientos, sentimientos y conductas afectan nuestra vida”. Pero ¿Cómo sucede? Ahí es donde entramos en escena los psicólogos.

Buscamos ¿salud mental o bienestar?

La Organización Mundial de la Salud nos invita a ir más allá, y define a la salud mental como «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de trastornos o discapacidades mentales”

Es decir, la salud mental es parte integral de la salud, por eso escuchamos hoy en tiempos de pandemia que no hay salud sin salud mental.

Cuidado, antes de que empecemos a estresarnos por tenerla, veámoslo desde el punto de vista de Maslow, quien más bien habla de satisfacción, de un equilibrio entre  nuestras necesidades humanas: necesidades fisiológicas, seguridad, afiliación (relaciones interpersonales), reconocimiento y autorrealización.

Así es,  un equilibrio entre cada uno de estos aspectos, de conocernos a nosotros mismos, incluyendo nuestros lados oscuros, nuestros sueños, fortalezas, temores, logros y fracasos. Nos permiten “humanizar” a la salud mental como parte de un todo. En ningún momento hablamos de perfección. Al contrario de la corriente motivacional de la happycracia, esta invitación permanente a ser feliz a toda costa que más que un alivio se ha convertido en una presión para que seamos felices, incluso hasta se ha convertido para algunas personas en una obsesión.

Entonces, ¿qué hace un psicólogo?

Aunque se hable poco, la psicología es una ciencia, lo que implica que tiene una metodología basada en muchos estudios que continúan enriqueciendo su aplicación. Sin embargo, como en todas las ciencias hay diferentes aplicaciones y  enfoques que pueden hacer variar la forma en la que brindan atención. 

Podemos encontrar psicólogas en un consultorio particular, en presencial, a distancia, en un hospital, en las escuelas, en las empresas, en los tribunales de justicia, en misiones comunitarias, etc.

De inicio a fin, este tiene como responsabilidad respetar un código ético que implica entre otros elementos la escucha, la confidencialidad, la parcialidad, y sin discriminación de genero, raza, ni religión. Además, algo importante es que la psico/terapia inicia y concluye cuando la persona lo decide.

El/la psicóloga(o) nos puede ayudar en diferentes momentos y de diferentes formas:

  • Informar, prevenir… 

Así como vamos hacernos un chequeo médico, para conocer porque nos da esa molesta migraña, el profesional puede ayudarte a conocerte a ti misma. A través de la escucha, nos permite identificar y diferenciar entre nuestras emociones, sentimientos, deseos, pensamientos, creencias los cuales sin duda alguna son el motor de nuestro comportamiento. Es un espacio privilegiado exclusivamente para ti, lo consciente, lo inconsciente, sin ningún prejuicio.

  • Orientar

Cuando queremos comprar un smartphone, hacemos todo un estudio de mercado ya sea entre las amigas o bien nos aventuramos a hacer nuestra propia búsqueda en la web. Sin embargo, hay temas que nos es complejo hablar con los demás, porque es propio a nosotras, a nuestra experiencia de vida, a nuestras expectativas. Como lo es el cambio de un trabajo u profesión, migrar a otro país, tomar decisiones en cuanto a nuestras relaciones. Un(a) psicólogo(a) no te dirá qué hacer, pero generará el escenario para que tu valores tus alternativas. 

  • Acompañar

Después de una fuerte caída, hay sesiones de rehabilitación. Emocionalmente pasa igual, después de una pérdida o un cambio, hay síntomas, episodios, temores, cambios de humor, sueños u olvidos. El psicólogo(a) no va a “curar”, más bien va a acompañarnos, escucharnos,a confrontar, comprender, cerrar ciclos, aprender a vivir nuestro presente con ello.

Si alguna vez has intentado ir con un/a psicólogo(a) y no te gustó la experiencia, recuerda que ir al psicólogo es como ir a un restaurante. Te lo recomiendan, lo conoces y si te ha convencido, perfecto, sino, siempre habrá otros. Ir con un psicólogo no es sinónimo de debilidad, sino todo lo contrario, estamos listos para no hacer sufrir a otros con nuestras dificultades.

En Francia, existen diferentes instituciones que brindan atención gratuita para los estudiantes como la Plataforma Buddy SystemSanté Psy ÉtudiantsEscuchamex. O bien para el público general existen alternativas como Médecins du monde el Centro  médico-psychologique Françoise MinkowskaCentre Primo Levi, y el Centre Georges Devereux

Por Karen Saenz

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